Aléjate del palmero. Acércate al crítico. Detecta al envidioso.

Los tres tipos de personas que rodean a todo emprendedor (y cómo distinguirlos antes de que sea tarde)

Déjame que te diga en 30 segundos algo que muchas veces duele

La gente que tienes alrededor cuando emprendes pesa más que tu idea, más que tu producto y más que tu plan de negocio. Hay 3 tipos de personas: el palmero (cómodo y peligroso), el crítico honesto (escaso y vital) y el envidioso disfrazado (tóxico y frecuente). Aprender a distinguirlos a tiempo es una de las habilidades más rentables que vas a desarrollar como emprendedor. En este artículo te cuento cómo se reconoce cada uno, qué efecto tiene en tu negocio y en tu cabeza, y cómo construir un círculo cercano que de verdad te haga crecer.

Por qué escribo este artículo

Llevo 30 años en empresa, 10 en consultoría tecnológica, 10 como directivo en una multinacional donde llegué a ser Director General de España con más de 1.000 empleados, y 10 emprendiendo por mi cuenta. Mis empresas han facturado más de 25 millones de euros en la última década. He acompañado a emprendedores y empresas cuyos negocios suman más de 200 millones en los últimos tres años.
Y en todo ese tiempo, he visto a más emprendedores hundirse por la gente que tenían al lado que por la competencia, el mercado o la falta de capital. No es exageración. Es un patrón que se repite con una frecuencia que asusta.
Cuando alguien me dice, Luis, no entiendo por qué mi proyecto no avanza, una de las primeras preguntas que le hago es, cuéntame quién está cerca de ti en el día a día, y por supuesto no es para que te alejes de tus círculos, eso no tiene nada que ver, es para saber quién te da feedback, a quién escuchas, cuánto te aportan, …


Los 3 tipos de gente que rodean a todo emprendedor (y a toda persona porque esto es aplicable en tu vida personal, no solo profesional)

A tu alrededor, sin excepciones, hay tres perfiles de personas. La proporción cambia con el tiempo y con tus decisiones, pero los tres están siempre.

Reconocerlos rápido es una de las habilidades que más diferencia marca entre un emprendedor que crece y uno que se atasca.

1. El palmero, el cómodo que te hunde con una sonrisa

El palmero es el que te aplaude todo. Tu idea es brillante. Tu pitch es perfecto. Tu logo está increíble. Tu propuesta es única.

Y aquí va lo importante, el palmero rara vez es mala persona. Suele ser alguien que te quiere bien, tu pareja, un amigo cercano, un familiar, incluso un primer empleado leal. No te miente por interés. Te aplaude porque te aprecia. Y porque el conflicto le incomoda más que tu posible fracaso.

Pero el problema es justo ese.

El palmero te confirma lo que ya querías oír. Te da la dosis exacta de validación que necesitas para no cuestionarte. Y cuando lo único que escuchas son aplausos, dejas de mirar lo que está fallando.

He visto emprendedores con productos malos seguir adelante seis, ocho, doce meses porque su círculo cercano les decía que esto es muy bueno, esto va a funcionar, sigue. Y cuando el mercado les dio la respuesta real, era demasiado tarde.

El palmero no te miente. Pero te roba tiempo, dinero y claridad.

Y lo hace gratis. Esa es la trampa.

2. El crítico honesto, ese ser escaso e incómodo que te empuja a crecer

El crítico honesto es el que te dice lo que no quieres oír. El que te señala el agujero que tú no ves. El que pone el dedo en lo incómodo justo cuando tú prefieres mirar para otro lado, aún sabiendo que eso le puede suponer un problema contigo porque no alimenta tu ego ni de dice lo que quieres escucahr, o al menos, no siempre.

Y se alegra de tus éxitos de verdad. No por compromiso. No por quedar bien. Lo hace ee verdad.

Estos son escasos. Muy escasos. Yo, después de 30 años, los cuento con los dedos de una mano. Y todos los que tengo, los cuido como se cuida lo que no se puede comprar con dinero.

¿Por qué son tan raros?

Porque ser crítico honesto cuesta. Cuesta tiempo, te tienes que parar a pensar lo que dices, no soltarlo, cuesta energía emocional, sabes que vas a incomodar, cuesta riesgo, sabes que la otra persona puede tomárselo mal y romper la relación.

Solo lo hace quien de verdad te aprecia. Y quien tiene la madurez de ponerte por delante del conflicto.

Cuando encuentres a uno de estos, no lo sueltes. Aunque te incomode. Sobre todo cuando te incomode.

Yo, en mi caso, tengo desde hace años un coach personal. Para mí es una figura clave. No porque me dé respuestas, sino porque me hace las preguntas que yo no me estaba haciendo. Y porque me dice las cosas que mi entorno cercano no se atreve a decirme.

El crítico honesto te incomoda en el momento. Y te lo agradeces meses después.

3. El envidioso disfrazado, el tóxico que te erosiona

Y aquí llegamos al más peligroso de los tres. No el palmero, no. El envidioso disfrazado.

Este es el que se vende como crítico honesto. Te dice, te lo digo porque te aprecio, te lo digo por tu bien, alguien tenía que decírtelo. Pero lo que realmente busca, aunque ni él mismo lo reconozca a veces, es que te vaya mal.

¿Cómo se le reconoce?, por tres señales que casi nunca fallan:

  • Sus críticas no proponen, solo destruyen. Te dicen lo que está mal, pero nunca te ayudan a pensar cómo mejorarlo.
  • Aparecen justo cuando empiezas a hacerlo bien. Mientras tú luchabas en el barro, estaban callados. En cuanto asomas la cabeza, te llueven consejos.
  • Te erosionan en lugar de incomodarte. La diferencia es clave. El crítico honesto te incomoda un día y te ayuda a crecer. El envidioso te erosiona durante meses hasta que tú mismo empiezas a dudar de todo.

Y hay algo más. El envidioso disfrazado suele hablar mal de ti delante de otros, mientras que el crítico honesto te lo dice en privado y a la cara.

Esto último es la prueba definitiva. Si alguien te critica para que crezcas pero lo hace delante de terceros, no te está criticando. Te está atacando.

¿Cómo distinguir al crítico honesto del envidioso disfrazado?

Te dejo cuatro preguntas que yo uso cuando tengo dudas. Si la respuesta a la mayoría es negativa, no es crítico honesto, es envidioso disfrazado:

  1. ¿Se alegra de tus éxitos de verdad, o los relativiza siempre?
  2. ¿Propone soluciones, o solo señala problemas?
  3. ¿Te dice las cosas en privado, o las suelta delante de otros?
  4. ¿Aparecía también cuando las cosas iban mal, o solo cuando empezaste a destacar?

El crítico honesto pasa las cuatro. El envidioso, ninguna.

Por qué emprender amplifica este problema

Si estás en una empresa por cuenta ajena, este problema existe pero es manejable. Tienes un sueldo, una estructura, un horario. La gente tóxica a tu alrededor te molesta, pero no te hunde.

Cuando emprendes es distinto. Tu energía emocional es tu activo más infravalorado. Y un envidioso disfrazado bien instalado en tu círculo puede destruir más cash flow emocional que diez meses de ventas flojas.

Además, emprendiendo decides solo. No tienes jefe que te marque el camino, ni proceso que te proteja. Tu único filtro contra las malas decisiones es el círculo de personas que escuchas. Si ese círculo está lleno de palmeros, decides mal por exceso de confianza. Si está lleno de envidiosos disfrazados, decides mal por exceso de dudas.

El círculo correcto no te decide la vida. Pero te la limpia para que tú puedas decidir mejor.

Cómo construir un círculo cercano que sume

Aquí va lo que yo recomiendo, después de haber aprendido casi todo a base de errores, que te aseguro han sido muchos, y algunos muy caros.

Acepta que vas a tener que alejar a gente. No a romper relaciones, pero sí a reducir el peso que tienen en tus decisiones. Algunos palmeros van a seguir en tu vida personal y está bien. Pero no les puedes dar voto en tu estrategia.

Busca activamente a un crítico honesto. No esperes que aparezca solo. Puede ser un mentor, un coach, un colega de profesión que admires, otro emprendedor más adelantado en el camino. Pero búscalo. Es la mejor inversión que vas a hacer.

Aprende a oler al envidioso disfrazado rápido. Y córtalo antes de que se instale. Cuanto más tiempo pasa, más difícil es sacarlo. Y más caro te sale.

Cuida a quien te dice la verdad. No te enfades cuando te incomode. Recuerda que esa incomodidad es justo lo que estabas pagando, con dinero o con tiempo, cuando te rodeabas de palmeros y no avanzabas.

Una idea para terminar

Emprender es un camino largo, exigente y muchas veces solitario. Vas a necesitar fortaleza mental, sí. Pero la fortaleza mental no se construye sola en una habitación.

Se construye eligiendo bien a quién dejas entrar en tu círculo cercano. Y eligiendo aún mejor a quién dejas salir.

Tu peor enemigo emprendiendo no es la competencia. Ni el mercado. Ni el dinero.

Es el palmero que tienes al lado diciéndote que todo va bien cuando no es verdad. Y el envidioso disfrazado de crítico que te erosiona por dentro mientras finge ayudarte.

Identifícalos. Aléjalos. Y quédate con los pocos, muy pocos, que te dicen la verdad incluso cuando duele. Esos son los que de verdad te van a hacer crecer.





El sesgo que hace que tus comerciales tiren la venta antes de empezar (y cómo lo descubrí con una baraja de cartas)

El prejuicio comercial: por qué tu equipo pierde ventas sin saberlo

Hay una venta que se pierde antes de que el cliente diga una sola palabra. No la pierde el producto, no la pierde el precio, no la pierde la competencia. La pierde el comercial en los primeros tres segundos, cuando mira al cliente y decide, sin saberlo, que ahí no hay negocio.

Lo he visto en equipos comerciales de medio mundo. Lo he visto en mí mismo. Y lo he visto convertirse en la diferencia entre una empresa que crece y otra que se queda atascada culpando al mercado.

Qué es exactamente el prejuicio comercial

Se llama prejuicio comercial, y es probablemente el sesgo más caro que existe en ventas.

El prejuicio comercial es la decisión inconsciente que toma un vendedor sobre si un cliente va a comprar o no, basándose en señales superficiales como pueden ser, cómo viste, dónde vive, cómo habla, qué coche conduce, cómo se comporta en los primeros segundos de la conversación.

El problema no es tener la intuición. El problema es actuar en consecuencia sin darse cuenta, bajar la energía, acortar la presentación, no hacer las preguntas clave, no enseñar el producto premium, no cerrar con seguridad. Todo eso ocurre de forma automática, y el cliente lo percibe.

El resultado es una profecía autocumplida. El comercial piensa este no me va a comprar, se comporta como si no fuera a comprar, y efectivamente no compra. Pero no porque el cliente no quisiera. Porque el comercial nunca le dio la oportunidad real, principalmente porque ya decidió por el cliente.

El juego de las cartas, ¿cómo se lo explico a mis equipos?

Cuando entreno equipos comerciales, hay un ejercicio que uso desde hace años porque ningún PowerPoint lo explica mejor.

Pongo una baraja de cartas boca abajo sobre la mesa y le digo al comercial, tienes que encontrar los cuatro ases, pero antes, descarta diez cartas sin mirarlas.

Hay quien lo hace sin pestañear. Tira diez cartas a ciegas y luego empieza a buscar los ases en las que quedan. A veces los encuentra todos. A veces ha tirado dos o tres a la basura sin saberlo.

Eso es exactamente lo que hace un comercial que prejuzga.

Cada cliente que descarta antes de tiempo, cada lead que clasifica como «frío» sin haberle hecho las preguntas adecuadas, cada visita que despacha en cinco minutos porque «ya se ve que aquí no hay nada», es una carta tirada sin mirar. Y a veces, esa carta era un as, el as.

La pregunta no es si tu equipo prejuzga. La pregunta es cuántos ases ha tirado este mes sin saberlo.

Tres historias reales que me cambiaron la forma de vender

A lo largo de los años he aprendido esto de la peor manera posible, bueno te diría que casi de la única, equivocándome yo mismo. Te cuento tres situaciones reales por las que yo mismo he pasado, porque las teorías sin cicatrices no convencen a nadie.

La favela de Brasil y la bolsa de dinero

Hace años entré a vender en una favela de Brasil. La casa era humilde, muy humilde. Yo ya había hecho el cálculo mental antes de entrar, aquí no se va a vender nada, vamos rápido y al siguiente (digo vamos porque la visita la hice con un compañero de Brasil).

Mi compañero hizo la presentación del producto, pero sin la convicción de quien cree que va a vender nada de nada. No sé si el tenía expectativa de vender o no, yo te aseguro que ninguna. Al terminar, y después de estar allí como media hora, el padre de familia le dijo a su hija que lo quería, él se lo pagaba. Sacó una bolsa, una bolsa llena de dinero en efectivo, y pagó (creo que era la primera vez que veía tanto dinero junto). En efectivo. Una cantidad que yo, viendo la casa por fuera, y por dentro, jamás habría imaginado que estuviera allí dentro.

Salimos de esa casa con la venta cerrada, un montón de dinero en el bolsillo, y con una lección que no se me ha olvidado, lo que tú ves no es lo que hay. La capacidad de compra de un cliente no está escrita en la fachada de su casa, en la marca de su reloj, ni en su acento. Está en su necesidad, en su deseo, y en si tú has sido capaz de conectarlo con tu producto.

Si el compañero hubiera entrado prejuzgando un poco más, esa venta no se hubiera cerrado. No porque el cliente no quisiera. Porque yo no le habría ofrecido la oportunidad real.

China y el silencio que yo interpretaba mal

Cuando empecé a hacer negocios en China, pensaba que mis interlocutores no estaban interesados en muchas ocasiones. Hacía mi propuesta y no entraban a negociar. No preguntaban por precios, no objetaban, no parecían tener prisa. Para un comercial entrenado en el ritmo occidental, ese silencio se traduce como no le interesa, o incluso que se están riendo de ti.

Tardé un tiempo en entenderlo. En la cultura china de negocios, primero se conoce a la persona y luego se hace el negocio. La conversación previa, los tés, las cenas, las preguntas sobre la familia, no son cortesía vacía. Son la negociación. Lo que yo interpretaba como desinterés era exactamente lo contrario, era la fase más importante del proceso.

Después de tiempo trabajando allí lo aprendí, y mis cierres cambiaron radicalmente. No porque cambiara mi producto. Porque cambié mi lectura.

La lección es doble, el prejuicio comercial no es solo de clases sociales o de aspecto. El prejuicio también es cultural, y es mucho más sutil. Cualquier equipo comercial que se mueva en mercados internacionales, tiene que entrenarse para no confundir las normas de su cultura con las normas universales de la venta.

Y eso que yo estudié, no solo idioma Chino, sino protocolo antes de ir allí.

El comercial que «ya sabía» cómo iba a salir la reunión

Esto lo he visto tantas veces que ya estoy cansado de verlo. Ese cliente que nos pide información en varias ocasiones, y el comercial que lo atiende piensa, voy a atenderlo para salir del paso porque me ha hecho perder el tiempo ya varias veces.

Muchas veces no entendemos que puede no ser el momento del cliente, que puede que no hayamos conectado con el cliente, que no hemos sabido poner sobre la mesa la necesidad que tiene, o como le beneficia, aquello que le podemos vender, y en esos casos, volvemos perder la venta, no por la persona que tenemos en frente, sino por nuestros prejuicios.

Cómo entrenar a tu equipo para que deje de prejuzgar

El prejuicio comercial no se elimina con un curso de motivación. Se trabaja con procesos, con consciencia y con datos. Te dejo lo que en mi experiencia funciona de verdad, o al menos lo que a mi me ha funcionado.

1. Mide la conversión por tipo de cliente, no por intuición. Si tu equipo cree que ciertos perfiles no compran, demuéstralo con datos. La mayoría de las veces, la realidad rompe los prejuicios mejor que cualquier discurso.

2. Obliga a hacer las mismas preguntas a todos los clientes. Un guion de preguntas termómetro común elimina el sesgo de, a este no le pregunto porque ya sé la respuesta. Y si lo cuestionan, mejor, ahí está la conversación que tienes que tener.

3. Revisa las visitas perdidas, no solo las ganadas. Los equipos analizan obsesivamente por qué cerraron una venta. Casi nunca analizan por qué no cerraron una que parecía improbable. Ahí está el oro. Ahí se dejan mucha parte del embudo comercial sin trabajar (de esto hablaremos en otro post).

4. Haz acompañamientos cruzados. Que el comercial A vaya con el cliente «imposible» del comercial B. Cuando llega alguien sin la etiqueta puesta, suelen pasar cosas interesantes.

5. Trabaja el juego de las cartas con tu equipo. En serio. Hazlo. Cuando lo ven con sus propias manos, lo entienden mejor que con cualquier explicación.

La pregunta incómoda que deberías hacerte hoy

Si diriges un equipo comercial o eres tú quien vende, párate un momento y respóndete con honestidad:

  • ¿Cuántas cartas tiré la semana pasada sin mirarlas?
  • Cuántos clientes dejé ir antes de tiempo porque «ya se veía que no iban a comprar». Cuántas veces acorté la presentación. Cuántas veces no enseñé la opción buena. Cuántas veces hablé con menos convicción de la que merecía la conversación.

Esa es tu cifra de ventas perdidas. Y no aparece en ningún CRM.

La buena noticia es que es la cifra más fácil de recuperar de todas. No necesitas más leads, no necesitas un producto nuevo, no necesitas bajar precio. Solo necesitas que tu equipo deje de descartar antes de mirar.

Los ases siguen ahí. Solo hay que dejar de tirarlos.

Lo que NO te enseña ningún libro de emprender (y aprendes a base de hostias)

En 30 segundos te diré que …

Llevo ya más de 10 años emprendiendo por mi cuenta. He leído manuales, he hecho cursos, he asistido a conferencias. Y después de todo eso, sigo manteniendo lo mismo, hay cosas que solo aprendes cuando te las llevas puestas (bueno no siempre es así). En este artículo te dejo 8 de las más importantes, las que ningún libro te cuenta porque no se pueden contar, solo se pueden escuchar o vivir, porque por mucho que las leas no te haces idea de como son hasta que compartes un rato con alguien que las ha pasado, es la única manera honesta que conozco para que te las puedas ahorrar.

Por qué escribo este artículo

Los libros de emprendimiento son útiles. Yo mismo escribí uno (El trébol del emprendedor, el camino de las 4 Cs), y vuelvo a recomendarlos con frecuencia. Te dan marcos, métodos, casos de estudio, frameworks, …, sin duda todo ello te ayuda a estructurar la cabeza antes de saltar al vacío.

Pero es cierto, que por mucho que lo pongas en unas páginas, por mucho que lo quieras contar y trasladar, hay cosas que solo las aprendes si las vives. Te pasa. Te sacude. Y solo cuando se te pasa, miras hacia atrás y dices, «esto, esto es lo que tenían que haberme dicho antes».

Llevo 30 años en empresa, 10 en consultoría tecnológica, 10 como directivo en una multinacional donde llegué a ser Director General de España con más de 1.000 empleados, y 10 emprendiendo por mi cuenta. Mis empresas han facturado más de 25 millones en la última década. He acompañado a emprendedores, y empresas, cuyos negocios suman más de 200 millones en los últimos tres años.

Y en todo ese tiempo, hay 8 lecciones que he visto repetirse en todos los emprendedores y empresas con los que he trabajado. Ocho lecciones que solo se aprenden a base de hostias por desgracia, o al menos yo parte las he aprendido así, no me ha quedado otra la verdad.

Aquí solo pretendo dejarme mis reflexiones, mis aprendizajes, por si te son útiles, y creo de verdad que te van a ser. Con que una de estas te sirva, con que una te permita ahorrar algo de tiempo, dolores de cabeza, dinero, o te permita avanzar, este post ya habrá sido un éxito.

1.- Que la idea importa muchísimo menos de lo que crees

Te van a decir lo contrario mil veces. Te van a hacer pulir tu idea, validar tu idea, defender tu idea, presentar tu idea, y bla, y bla, y bla (y no digo que no sea muy importante, que lo es), pero …

… cuando estés en el barro, descubrirás que tu idea ha cambiado tres veces en los primeros seis meses. Y que lo que diferencia a quien triunfa de quien no, no es haber tenido una idea brillante, es haber sabido ejecutarla, ajustarla y persistir con ella cuando todo decía lo contrario. Veo mucha gente morir por el camino con su idea por ser inflexibles.

Y de verdad que esto lo digo por experiencia personal, me paso en mi empresa principal, nació con una idea que para mi era brutal, si a los 3 meses no reacciono y la cambio, hubiera cerrado antes de 6 meses, hoy facturo varios millones al año (os hablaré de ello en un video en el canal de Youtube).

La idea es el 5%. El resto es ejecución, energía, decisiones, y aguantar.

Nadie te enseña esto antes de empezar. Te lo enseñan los meses 1, 2 y 3.

2.- Que vas a sentirte solo aunque tengas socios, empleados y una pareja que te apoya

Esto duele decirlo, pero es así.

Cuando eres tú quien firma, quien paga, quien decide y quien no duerme por la noche pensando en lo que viene mañana, te sientes solo aunque estés rodeado. Tus socios tienen sus propias batallas (hay que decir que si eliges a tu socio ideal esto ayuda muchísimo, y esto también lo digo por experiencia personal, pero no es lo normal). Tus empleados ven solo su parte. Tu pareja te apoya, pero no entiende del todo lo que estás cargando.

Esa soledad no se cuenta en ningún libro porque suena dramático. Pero es real. Y entenderla pronto, buscar tu sparring de verdad, alguien que ya pasó por ahí, es una de las decisiones más importantes que vas a tomar.

3.- Que el dinero entra mucho más lento de lo que sale

Te enseñan a hacer plan financiero, a calcular tu break-even, a proyectar ingresos, a …, y todo eso queda genial sobre el papel.

Lo que no te enseñan es que en la vida real, los clientes te pagan a 60 días, a 90, a veces a 120 (y en algunas ocasiones ni pagan). Pero el alquiler, los empleados, los proveedores y Hacienda no esperan.

El primer año emprendiendo, el principal problema no es facturar. Es sobrevivir a la velocidad descompensada entre lo que cobras y lo que pagas. Y los libros no te preparan para esa realidad concreta, con sus llamadas urgentes al banco y sus pólizas de crédito mal estructuradas (que a esto también le dedicaremos un capítulo aparte porque una buena salud de circulante es vital).

4.- Que tus mejores clientes pueden hundirte

Cuando empiezas, cada cliente nuevo es una alegría. Sobre todo si es grande.

Lo que aprendes con el tiempo es que un cliente que supone más del 30% de tu facturación, es una espada sobre tu cabeza. Si te abandona, te hundes. Si te impone condiciones abusivas, las aceptas porque no puedes perderlo. Si te paga tarde, tú aguantas porque no puedes presionarlo.

Diversificar no es una opción estratégica, es una condición de supervivencia. Y eso no lo entiendes hasta que te ha pasado la primera vez.

5.- Que la energía es un recurso finito (y vas a quemarla mal)

Vas a empezar pensando que vas a poder con todo. Vas a dormir poco. Vas a comer mal. Vas a posponer el deporte. Vas a saltarte tus relaciones porque «es solo un tiempo» (spoiler personal, lo de solo un tiempo ni de broma).

Y un día, sin previo aviso, te vas a romper. Mental, física o emocionalmente. O las tres a la vez.

La energía del emprendedor es su activo más infravalorado. No es la idea, no es el dinero, no es el equipo. Es la capacidad que tienes tú para seguir presentándote al partido todos los días. Y eso requiere cuidados que ningún libro te recuerda porque no es romántico, no mola decirlo, no queda bien.

6.- Que decir que no, es más rentable que decir que sí en muchas ocasiones

En los libros te enseñan a vender, a captar, a convencer. A decir que sí.

Lo que no te enseñan es que, decir que sí al cliente equivocado, te cuesta más que el ingreso que te da. Te roba tiempo, te roba energía, te roba foco, te quema el equipo, y te aleja del cliente bueno que sí tendría sentido.

Aprender a decir que no, con elegancia y con argumento, es probablemente la habilidad más rentable que vas a desarrollar como emprendedor. Y casi nadie la trabaja conscientemente.

7.- Que tu identidad y tu empresa se van a mezclar (y eso es peligroso)

Cuando emprendes, tu empresa eres tú. Y eso, al principio, es una fuerza brutal, te entregas como solo lo hace alguien que está jugándose su vida (dejando muchas veces, sin darte cuenta, todo lo demás de lado).

Pero con los meses, se convierte en un problema. Si la empresa va mal, tú vas mal. Si un cliente te critica, sientes que te critican a ti. Si pierdes un contrato, lo vives como un fracaso personal.

Separar quién eres, de lo que hace tu empresa, es un trabajo deliberado. No pasa solo. Hay que hacerlo. Y cuanto antes empieces, mejor lo vivirás todo después.

8.- Que la mayoría de tus aprendizajes vienen de los fracasos, no de los éxitos

Esto es lo más duro de aceptar, sobre todo porque nadie nos prepara para los fracasos, para los errores, en esta sociedad, fallar está mal visto, la gente pareceque está esperando para criticarte, y cuanto antes asumas esto, te aseguro que serás más feliz.

Los libros están llenos de casos de éxito. Cuando los lees, sientes que entiendes. Pero cuando emprendes, lo que de verdad te enseña no es lo que sale bien, es lo que sale mal. La conversación que se rompe. La contratación que falla. La inversión que no rinde. El producto que nadie compra.

Recuerdo mis primeras entrevistas laborales en China, la gente me hablaba de lo que habían emprendido y los había salido mal antes de hablarme de lo que les había salido bien, me costo tiempo entender esta forma de enfocarlo, hasta que me di cuenta que lo que ponían en valor era la experiencia, y el conocimiento, que eso les daba para aprender y tratar de no volver a caer en lo mismo.

Cada uno de esos golpes contiene una lección que vale más que diez libros. Pero solo se aprende viviéndola, encajándola y volviéndose a levantar.

Y aquí es donde casi todos los emprendedores se quedan solos, nadie les enseña a procesar los fracasos. Ni a leerlos. Ni a sacarles partido. Por eso en mi caso hace tiempo que tengo un coach personal, para mi es una figura clave.

Una idea para terminar

Llevo años acompañando a emprendedores en sus procesos. Y siempre que termino una sesión con uno, pienso lo mismo, ojalá yo hubiera tenido esto cuando empecé.

Por eso estoy preparando algo que llevo tiempo dándole vueltas. Un proyecto pequeño, asequible, que nace para acompañar a emprendedores que están empezando y no pueden permitirse una mentoría 1 a 1. Un sitio donde tener cerca a alguien que ya hizo el camino, sin tener que pagar precios de consultor. Y aunque te parezca mentira, va a ser gratis.

Si te interesa estar al tanto cuando se abra, déjame un comentario o escríbeme. Apunto sin compromiso a todos los que me lo digan y aviso cuando esté listo (arrancamos en junio de 2026).

Y si has llegado hasta aquí, gracias por leer. Si te has reconocido en alguna de las ocho, ya somos dos.

10 cosas que aprendes emprendiendo (5 que debes hacer y 5 que debes evitar)

10 errores al emprender y 5 claves para evitarlos | Luis González
30 años en empresa, 10 emprendiendo. Te cuento las 5 claves que necesitas al iniciar un negocio y los 5 errores más comunes que veo en emprendedores.

En 30 segundos

Llevo emprendiendo desde 2015, y antes pasé veinte años trabajando en diferentes empresas, diez de ellos como directivo en una multinacional. He visto a muchos emprendedores empezar, muchos triunfar, y muchos más caer por errores que se podían evitar (ojalá alguien me los hubiera contado cuando yo empecé a emprender). En este artículo te dejo las cinco claves que más diferencia marcan al iniciar un negocio, y los cinco errores que veo repetirse una y otra vez. Están escritos desde mi experiencia personal en mis propias empresas y lo que he compartido con emprendedores.

¿Por qué este artículo?

Cuando alguien me pregunta «Luis, ¿por dónde empiezo si quiero emprender?», siempre respondo lo mismo, debes empezar por cosas que son más o menos incómodas, seguro que sabes mucho del aspecto que quieres emprender, pero debes tener en cuenta otros aspectos que muchas veces obviamos, o simplemente desconocemos.

Te van a hablar mucho de la idea, del plan de negocio, del pitch, de la financiación, del Instagram. Y de todo eso hay algo de cierto, pero hay otras cosas, más invisibles y mucho más decisivas, que casi nadie aborda al principio. Y son justo las que separan al emprendedor que sigue en pie tres años después del que cierra antes.

Llevo treinta años en el mundo de la empresa. Diez en consultoría tecnológica, diez dirigiendo equipos de hasta mil personas en una multinacional, y diez emprendiendo con mis propias compañías (que han facturado más de veinticinco millones de euros). En estos años he montado mis empresas, asesorado, acompañado a emprendedores y empresas, y por desgracia, he visto fracasar a muchos emprendedores con grandes ideas y proyectos. Y hay patrones que se repiten siempre.

Aquí te dejo los diez que creo, por mi experiencia, que tienes que tener delante antes de empezar. Los cinco primeros, las claves que sí o sí necesitas. Los cinco siguientes, los errores que veo en prácticamente todos los proyectos que fallan.

5 claves que sí o sí necesitas al empezar

1.- Tener un modelo de negocio claro, no un producto bonito

La mayoría de emprendedores se enamoran de su producto antes de saber si alguien lo va a pagar. Es el error más romántico y el más caro. Todos pensamos que hacemos algo especial, diferente, que va a encajar mucho, y además nos lo validan nuestros eres queridos, y esto es un error, sobre todo porque no nos van a ser sinceros, o al menos no van ser objetivos.

Un modelo de negocio no es tu producto. Es la respuesta clara a tres preguntas:

  • ¿A quién se lo vendes (con nombre y apellidos, no «el público en general»)?, de esto te hablo de forma mucho más extensa en mis post referentes a marca personal
  • ¿Qué problema real le resuelves?, para lo que debes detectar la necesidad desde los ojos del cliente, no desde los tuyos
  • ¿Cómo te paga, cuánto, y con qué frecuencia?

Si no puedes responder a las tres preguntas en una servilleta, no tienes un negocio, tienes una ilusión. Antes de invertir en logo, web, oficina o visibilidad, valida que alguien te paga por lo que ofreces. Vende antes de producir. Cobra antes de escalar. Es duro, pero es el único orden que funciona.

2.- Conocerte a ti mismo como emprendedor

La verdad es que esto que te voy a contar ahora me ha costado años verlo, y mucha formación en coaching que me ha ayuda a entender algunos aspectos que antes se me escapaban, la diferencia entre un emprendedor que crece y uno que se atasca, rara vez está en el mercado, está en su cabeza. Muchas personas quieren resultados rápidos, no me extraña con los que vemos en redes sociales, pero eso no funciona, la constancia, el trabajo, las métricas, un buen diseño de producto y servicio, en definitiva, un plan de trabajo, son las claves para tener opciones de triunfar.

Necesitas tener honestidad brutal sobre tres cosas, más que nada porque sino te estás engañando a ti mismo, a tu misma:

  • Tus fortalezas reales (no las que te gustaría tener).
  • Tus puntos ciegos (lo que se te da mal y vas a intentar evitar).
  • Lo que necesitas delegar desde el día uno, aunque sea pagando, porque hacerlo tú te va a costar más caro.

Si eres muy bueno vendiendo, pero malo con los números, lo sabes. Si eres genial con el producto, pero te bloqueas en lo comercial, lo sabes. Lo que no se reconoce no se delega. Y lo que no se delega te hunde.

En mi libro El trébol del emprendedor desarrollo esto con el método de las 4 Cs, que es el marco con el que trabajo conmigo mismo y con quienes acompaño.

3.- Construir tu marca desde el primer día

Aquí quiero ser muy honesto, no estoy hablando de logo, paleta de colores ni tipografías. Eso es identidad visual, y es la parte fácil. La marca es otra cosa.

Tu marca es la promesa que haces al mercado y la coherencia con la que la cumples, todos los días, en cada interacción, sin que nadie te esté mirando.

La marca está en cómo respondes un email a un cliente que no te ha pagado todavía, o que te ha rechazado una oferta. En cómo te presentas cuando nadie te conoce. En lo que dices que sí haces y lo que dices que no haces. En el primer producto, en el primer trato, en el primer fallo y cómo lo resuelves.

Tu marca no se diseñan en un brief. Se construye en el día a día. Y se construye desde el día uno, porque cada decisión que tomas ya está dejando huella, te des cuenta o no.

Sobre esto voy a escribir un artículo entero dentro de poco, porque es el malentendido más grande que veo en emprendedores, y de verdad que teniendo unas cuantas cosas en cuenta, se puede mejorar mucho.

4.- Rodearte bien desde el inicio

La realidad es que nadie llega solo a ningún sitio que valga la pena.

Desde el día uno necesitas, al menos, cuatro tipos de personas alrededor:

  • Tu primer círculo de confianza profesional: socios, primeros empleados, colaboradores externos.
  • Un sparring honesto: alguien que te diga las cosas como son, no como te gustaría oírlas, y esto es muy difícil, no solo de conseguir, sino de procesarlo uno mismo, a nadie nos gusta que nos digan lo que hacemos mal, más cuándo estamos arrancando algo con toda la ilusión. Cuando pase, te lo llevarás a lo personal, y eso es otro gran error.
  • Una asesoría legal y fiscal seria (no un primo que sabe de Hacienda).
  • Alguien que te asesore o ayude porque ya haya pasado por donde tú vas.

Esto no es un gasto, es la mejor inversión que vas a hacer. Las decisiones que tomes en el primer año marcan los cinco siguientes. Y nunca tomas peores decisiones que cuando las tomas solo, o cuando no sabes a lo que te enfrentas.

5.- Pensar a tres años desde el día uno

Esto sorprende a mucha gente. Cuando empiezas, lo lógico parece pensar en mañana, en sobrevivir el primer mes. Y sí, es correcto, pero no suficiente.

A quién contratas, cómo facturas, a qué clientes dices que sí, en qué inviertes, todas esas decisiones de hoy, dependen de dónde quieres estar en dos o tres años. Si no lo tienes claro, decides por intuición o por urgencia. Y ninguna de las dos es buena consejera a largo plazo.

No necesitas un plan estratégico de cuarenta páginas. Necesitas saber, en una hoja, cómo es tu empresa dentro de tres años, cuánto factura, cuánta gente vas a tener, en qué mercados estás, qué tipo de cliente tienes, en qué pones el foco para no desviarte, …. Eso es la brújula que te dice si lo que haces hoy te acerca o te aleja.

5 errores que tienes que evitar (los veo casi en todos)

Error 1 — Financiar a tus clientes

Este es probablemente el error de tesorería más invisible y más letal de todos, y te lo digo por propia experiencia, esto es un pozo sin fondo, a mayor crecimiento, más necesidad de financiación.

Con este modelo eres capaz de crecer, pero los gastos llegan en el corto plazo, y los ingresos en el medio o el largo, eso si llegan y no tienes impagados. Estás prestando dinero gratis a tus clientes mientras tú pagas todo en tiempo y forma.

El resultado, necesitas siempre más liquidez de la que tienes. Cualquier impago, cualquier retraso, cualquier cliente que se cae, te ahoga. Y no es porque tu negocio sea malo. Es porque tu tesorería es insostenible.

Reglas básicas que se ignoran continuamente:

  • Negocia los plazos de cobro como negocias el precio. No son menos importantes.
  • Pide anticipos siempre que puedas. Especialmente en proyectos largos.
  • Penaliza los retrasos con cláusulas claras (y aplícalas).
  • Si das financiación, que sea un servicio cobrado, no un regalo.

Tu negocio puede ser muy rentable sobre el papel y morirte de cash flow. Beneficio no es lo mismo que liquidez. Mucha gente lo aprende cuando ya es tarde.

Error 2 — Mezclar finanzas personales y profesionales

Si solo te llevas una cosa de este artículo, que sea esta.

Desde el primer euro, separa lo personal de lo profesional. Cuenta bancaria distinta. Contabilidad ordenada. Nómina o pago acordado a ti mismo como sueldo. Y deja la caja de la empresa para la empresa.

¿Por qué? Por tres razones que te van a explotar tarde o temprano:

  1. No vas a saber si tu empresa gana o pierde dinero. Si vives de la caja directa, la empresa parece que funciona aunque vaya hacia abajo. Te dará la sensación de que todo va bien hasta que te quedes sin colchón.
  2. No vas a poder tomar decisiones reales. No sabrás si puedes contratar, si puedes invertir, si te puedes subir el sueldo, si te conviene cambiar de modelo. Decidirás a oscuras.
  3. Te va a llegar el día complicado. Una inspección, una crisis personal, una mala racha. Y si todo está mezclado, no tienes margen ni para reaccionar.

Cobra un sueldo digno y razonable, sí. Pero como un sueldo, no como un grifo abierto.

Error 3 — Confundir marca con identidad visual

Lo he tocado arriba en las claves, pero como error específico hay que verlo aparte.

El error es invertir miles de euros en logo, web preciosa y una storytelling de manual, antes de haber definido qué propones, a quién, y con qué tono real. La identidad visual sin marca debajo es un envoltorio bonito alrededor del vacío.

Veo esto en el 80% de los emprendedores que vienen a mis formaciones o acompañamientos, tienen un logo precioso pero no saben explicar en una frase por qué tú, y no otro, en cinco palabras.

La marca se construye desde la pregunta ¿qué experiencia tiene la gente cuando trata conmigo o con mi empresa?. Y esa experiencia se diseña en lo invisible, el tono de los emails, la forma de tratar reclamaciones, el cumplimiento de plazos, la honestidad cuando algo falla. El logo viene después, no antes.

Voy a publicar pronto un artículo específico sobre esto. Te recomiendo seguirlo si la marca es algo que te preocupa de verdad.

Error 4 — Contratar para resolver el ego, no la necesidad

Este error es uno de los que más cash flow destruye, y casi nadie lo detecta hasta que ya está dentro.

Pasa así, el emprendedor empieza a ganar algo, se siente «más empresa», y contrata a alguien. A veces un comercial, a veces un asistente, a veces un socio. Pero no porque haya tarea real que justifique ese coste, sino porque le hace sentir que ha llegado a otro nivel.

Resultado, un gasto fijo nuevo, sin ingresos extras que lo cubran. Y empieza la presión de tener que generar más para sostener la estructura, en lugar de generar más porque hay demanda.

Aprendí esto dirigiendo equipos grandes. Cuando llegué a Director General de España, gestionaba más de mil empleados, y la regla era siempre la misma, se contrata cuando la tarea desborda, no cuando el ego pide compañía. En una empresa pequeña esto se cumple aún más estrictamente.

Pregúntate antes de cualquier contratación:

  • ¿Esta persona va a generar (o ahorrar) más dinero del que cuesta?
  • ¿Hay tarea concreta y medible que justifique su jornada?
  • ¿Tengo recurrencia de esa tarea como para sostener el coste seis meses sin estrés?

Si la respuesta a alguna es «no exactamente», todavía no toca.

Error 5 — No saber decir que no

El emprendedor que no filtra se desangra. Se desangra en tiempo, en energía y en foco.

Decir que sí a todo cliente, a todo proyecto, a toda colaboración, a todo café «para tomar nota», parece humildad. En realidad es falta de criterio. Y la falta de criterio en un emprendedor es lo que le impide construir algo serio.

Cada sí que das a un cliente equivocado es un no que le das a un cliente bueno que no podrás atender bien. Cada sí a un proyecto fuera de foco te aleja del que sí tendría sentido. Cada sí por inseguridad te enseña al mercado que estás disponible para cualquier cosa, y eso destruye marca y precio.

Aprender a decir que no, con elegancia y con argumento, es probablemente la habilidad más rentable que vas a desarrollar como emprendedor. Y casi nadie la trabaja conscientemente.

Te cuento la regla que yo mismo aplico, antes de decir que sí, me pregunto si me acerca o me aleja de lo que he decidido construir. Si no te acerca, di que no. Tu yo de dentro de un año te lo agradecerá.

Y para terminar

Emprender no es difícil porque las ideas sean difíciles. Es difícil porque exige claridad, disciplina y honestidad contigo mismo todos los días.

Las cinco claves de arriba no son magia. Son trabajo. Y los cinco errores no son tonterías, son trampas en las que se cae incluso sabiendo que existen, porque cuando estás dentro del día a día, no ves lo que sí ve alguien que lo mira desde fuera.

Si estás empezando, mi consejo es simple, rodéate de alguien que ya haya recorrido este camino. Te va a ahorrar años, dinero y disgustos. No porque te dé respuestas, sino porque te hace las preguntas que tú todavía no te has hecho. Y sobre todo evita los que te digan que todo lo haces genial, siento ser honesto, seguro que no es así.

Si dirigir tu proyecto se está volviendo más complicado de lo que debería, hablemos. Te cuento cómo trabajo y vemos si te puedo ayudar.

Si te ha resultado útil, te invito a leer también mi artículo sobre cómo construir un plan estratégico que de verdad se ejecute, o a echar un vistazo a «El trébol del emprendedor», donde desarrollo en profundidad el método de las 4 Cs.

Ese aliado tan peligroso llamado EGO

⚠️ El ego puede ser un obstáculo en muchas situaciones, ya que a veces nos impide ver las perspectivas de los demás o nos lleva a actuar de manera egocéntrica.

⚠️ El ego puede ser un obstáculo en muchas situaciones, ya que a veces nos impide ver las perspectivas de los demás o nos lleva a actuar de manera egocéntrica.

✅ Sin embargo, en ciertas dosis, el ego también puede ser necesario para mantener la autoestima y la confianza.Aquí hay algunas razones por las cuales un ego desmedido puede ser perjudicial:

1️⃣ Falta de empatía: Un ego inflado puede hacer que las personas sean menos empáticas, ya que tienden a centrarse en sus propias necesidades y deseos, ignorando los sentimientos y perspectivas de los demás.

2️⃣ Conflictos interpersonales: Un ego sobredimensionado puede dar lugar a conflictos y confrontaciones innecesarios, ya que las personas pueden ser más propensas a defender su propio punto de vista sin considerar otras opiniones.

3️⃣ Fracaso en aprender: Aquellas personas con un ego demasiado grande pueden ser reacias a admitir errores o aprender de ellos, lo que limita su crecimiento personal y profesional.

4️⃣ Aislamiento social: Un ego incontrolado puede alejar a las personas de las personas que los rodean, ya que pueden parecer arrogantes o insensibles, dificultando la construcción de relaciones significativas.

5️⃣ Riesgo de toma de decisiones equivocadas: Un ego inflado a menudo conduce a la toma de decisiones impulsivas y poco razonadas, ya que las personas pueden creer que siempre tienen la razón.

6️⃣ Ausencia de la capacidad de escuchar: el ego es un gran enemigo personal que siempre quiere ganar, escuchar supone asumir que podemos equivocarnos, y esto al ego no le gusta, con lo que intentará no escuchar para seguir teniendo la razón, o al menos, su razón.

Como siempre, la clave está en el equilibro.

Desarrollando el MAPA ESTRATÉGICO

El camino desde la idea 💡, hasta el MAPA ESTRATÉGICO 🗺.

El camino desde la idea 💡, hasta el MAPA ESTRATÉGICO 🗺.

Son ya unos cuántos mapas estratégicos los que llevo a la espalda, pero hace unas semanas acepte el reto diseñar 🖊 una mapa estratégico que fuera válido para muchas empresas, por decirlo de algún modo, que sirviera de guía para facilitar el camino a otros (eso no quita que primero hay que hacer las sesiones de coaching, las jornadas de trabajo para hacer un buen CANVAS y conocer, y comprender, bien la empresa).

Este trabajo me ha servido mucho para asentar algunas ideas que ya tenía, así como ayudarme a potenciar, o eliminar, otras.

Cuanto más reflexiono sobre ello, más cuenta me doy de lo importante que es implicar a todo el ecosistema que compone la empresa dentro del 🗺 mapa estratégico, me da igual que hablemos del empresario o empresaria, de los mandos intermedios, de los colaboradores o colaboradoras, así como del personal externo con el que trabajamos, al menos de forma habitual.

TODO, y repito, TODO, debe estar alineado para que nuestro mapa llegue a buen puerto 🛥 , y esto que parece algo obvio, se convierte en algo muy complicado por diversos motivos.

No pretendo aburriros con todas las jornadas que he estado diseñando este mapa, pero si me gustaría deciros que el mapa, en su capa de primer nivel, es decir, el de la perspectiva de aprendizaje y crecimiento, se basa en 7 pilares fundamentales para construir los cimientos de cualquier empresa.

Estos pilares son:

1.- Liderazgo

2.- Personas y talento

3.- Marketing y comunicación

4.- Gestión de operaciones

5.- Innovación y calidad

6.- Tecnología y automatización

7.- Gestión y cultura financiera

Como ya he indicado anteriormente, es fundamental implicar a todo el ecosistema que compone la empresa, y esto se debe hacer mediante una comunicación a la altura del desafío que supone hacer este trabajo, donde se despliega la estrategia de la empresa, la relación causa-efecto de las cosas, los indicadores (KPI´s) que queremos medir, así como el modo en que nos afecta a todos (entre otras cosas).

En definitiva, el mapa estratégico es una poderosa herramienta que nos permite visualizar la estrategia de la empresa, siendo capaz de hacer un despliegue efectivo de las acciones a ejecutar, y esta es una de las partes clave, 🤝 que el despliegue sea realmente efectivo, que las cosas no queden en un, a ver si hacemos, y se conviertan en metas y objetivos, es decir, que nos comprometamos.

Aquí os dejo parte del diseño de lo que sería la primera perspectiva o capa.

Y tu, ¿cómo vas con tu MAPA ESTRATÉGICO?.

¿Coach o mentor?, ¿qué diferencias hay entre ambos?

El coaching y la mentoría son dos enfoques diferentes para el desarrollo personal y profesional. Aunque ambos implican ayudar a alguien a alcanzar sus metas y desarrollarse, tienen diferencias clave en términos de enfoque, estructura y relación entre el coach o mentor y la persona que busca orientación.

A continuación te cuento algunas de las diferencias:

  1. Enfoque:
    • El coaching se centra en el presente y el futuro. Los coaches trabajan con los clientes para ayudarlos a identificar y alcanzar sus objetivos personales o profesionales, mejorar sus habilidades y desempeño, y superar obstáculos. El coaching a menudo se basa en preguntas poderosas, reflexión y la creencia de que los clientes tienen las respuestas en su interior.
  2. Relación:
    • La relación entre el coach y el cliente es más neutral y centrada en el cliente. El coach no necesita tener experiencia directa en el campo del cliente y no proporciona soluciones o consejos directos. En su lugar, el coach ayuda al cliente a explorar sus propias opciones y a tomar decisiones informadas.
  3. Objetivos:
    • Los objetivos del coaching a menudo se centran en el crecimiento personal, el desarrollo de habilidades y la mejora del desempeño en un área específica. Los coachees pueden estar buscando una transformación personal o profesional.
  4. Duración y estructura:
    • Las sesiones de coaching pueden ser a corto plazo o a largo plazo, dependiendo de las necesidades del cliente. La estructura y la frecuencia de las sesiones se adaptan a las metas individuales.

El coaching y la mentoría son dos enfoques diferentes para el desarrollo personal y profesional. Aunque ambos implican ayudar a alguien a alcanzar sus metas y desarrollarse, tienen diferencias clave en términos de enfoque, estructura y relación entre el coach o mentor y la persona que busca orientación. Aquí tienes una descripción de las diferencias principales:

  1. Enfoque:
    • La mentoría se enfoca en el desarrollo a largo plazo y en la transferencia de conocimientos y experiencia de una persona más experimentada (el mentor) a una menos experimentada (el mentee). El mentor guía al mentee en su crecimiento profesional y personal, compartiendo su sabiduría, brindando consejos y ayudando a establecer conexiones en la industria.
  2. Relación:
    • En una relación de mentoría, existe una relación más asimétrica, donde el mentor generalmente tiene más experiencia y conocimiento en el área de interés del mentee. El mentor proporciona orientación, comparte experiencias y aconseja al mentee de acuerdo con su propia experiencia.
  3. Objetivos:
    • Los objetivos de la mentoría son típicamente más específicos y relacionados con la carrera o la industria. El mentee busca el conocimiento y la guía del mentor para avanzar en su trayectoria profesional.
  4. Duración y estructura:
    • La mentoría tiende a ser una relación continua a largo plazo, que puede durar años. Las interacciones pueden ser menos estructuradas y más informales que las sesiones de coaching.

En resumen, mientras que el coaching se centra en el desarrollo personal y profesional en el presente y el futuro, la mentoría implica una relación más asimétrica y a menudo se enfoca en transmitir conocimientos y experiencia a lo largo del tiempo. Ambos enfoques son valiosos y pueden ser utilizados según las necesidades individuales y los objetivos de desarrollo.

Contar con un coach, o un mentor, puede ser muy positivo, eso sí, deber ser profesional de lo que hace, si cuentas con un buen aliado, o aliada, a tu lado, tu camino hace el éxito será algo más sencillo.

Desaprender, el primer paso para crecer

Las creencias limitantes son ideas o pensamientos negativos y restrictivos que una persona tiene sobre sí misma, sus habilidades, su entorno o su futuro. Estas creencias pueden obstaculizar el crecimiento personal, la confianza y el éxito. La Programación Neurolingüística (PNL) ofrece técnicas para identificar y cambiar estas creencias limitantes.

Aquí puedes encontrar algunas estrategias de PNL para abordar las creencias limitantes:

  1. Identificación de Creencias Limitantes: Reconoce las creencias que te limitan. Estas creencias a menudo se expresan como declaraciones negativas sobre tus capacidades («No soy lo suficientemente bueno») o sobre lo que es posible («Nunca podré hacer eso»).
  2. Cuestiona la Evidencia: Cuestiona la base de tus creencias limitantes. ¿Hay pruebas reales de que estas creencias sean verdaderas o son solo suposiciones infundadas?
  3. Cambio de Lenguaje Interno: Presta atención a tus pensamientos internos y cómo te hablas a ti mismo. Reemplaza las declaraciones negativas con afirmaciones positivas y alentadoras.
  4. Modelado de Éxito: Encuentra ejemplos de personas que hayan superado situaciones similares o hayan logrado lo que tú consideras imposible. Utiliza estos ejemplos como inspiración.
  5. Visualización Positiva: Utiliza técnicas de visualización para imaginarte superando obstáculos y logrando tus objetivos. Visualiza el éxito y la sensación de logro.
  6. Anclaje de Recursos: Recuerda momentos en tu vida en los que te sentiste competente, seguro y exitoso. Utiliza esos momentos para anclar emociones y estados positivos.
  7. Refutación de Creencias: Desafía activamente tus creencias limitantes. Pregunta: «¿Qué evidencia tengo en contra de esta creencia?» o «¿Cómo sería si esta creencia no fuera cierta?»
  8. Reencuadre: Reencuadra tus pensamientos negativos en perspectivas más positivas. Enfoca los aspectos positivos y las oportunidades en lugar de los obstáculos.
  9. Aflicción Emocional: Identifica la emoción negativa asociada con la creencia limitante. Al comprender cómo te hace sentir, puedes abordarla de manera más efectiva.
  10. Reemplazo Gradual: Cambia tus creencias limitantes gradualmente. Introduce nuevos pensamientos y perspectivas en tu mente y permíteles ganar fuerza con el tiempo.
  11. Habla en Presente Positivo: Formula tus objetivos y afirmaciones en un lenguaje positivo y en tiempo presente, como si ya hubieran sido logrados.
  12. Apoyo Externo: Busca el apoyo de un coach, mentor o terapeuta que esté familiarizado con la PNL para ayudarte a identificar y cambiar tus creencias limitantes.

Recuerda que cambiar creencias limitantes requiere práctica y paciencia. La PNL proporciona herramientas efectivas para reprogramar tus patrones de pensamiento y superar los obstáculos autoimpuestos en tu camino hacia el crecimiento y el éxito.

Navegando por la PNL: Rapport, establece una conexión poderosa con tu entorno

El rapport es una habilidad crucial en la comunicación humana que se refiere a establecer una conexión poderosa y armoniosa con los demás. Es la base de relaciones sólidas y efectivas, tanto en el ámbito personal como profesional. Aquí hay algunas estrategias para establecer un rapport sólido con los demás:

  1. Escucha activa: Presta atención genuina a lo que la otra persona está diciendo. Haz preguntas para demostrar interés y comprensión. Escuchar activamente muestra respeto y empatía hacia la otra persona.
  2. Sincronización del lenguaje corporal: Alinea tu lenguaje corporal con el de la otra persona. Observa su postura, gestos y tono de voz, y adáptate a ellos de manera sutil. Esto puede crear una sensación de armonía y conexión.
  3. Utiliza el lenguaje similar al del interlocutor: Adopta el estilo de comunicación de la otra persona. Si usan un lenguaje formal, sé formal. Si son más informales, sé igual. Esto ayuda a crear una sensación de familiaridad y comodidad.
  4. Encuentra intereses comunes: Busca temas o intereses que compartan y que les entusiasmen a ambos. Hablar sobre temas de interés mutuo puede crear un vínculo más profundo y fortalecer la conexión.
  5. Valida sus emociones: Reconoce y valida las emociones de la otra persona, incluso si no las compartes. Aceptar sus sentimientos muestra comprensión y apoyo.
  6. Evita juzgar o criticar: Sé respetuoso y evita hacer juicios o críticas negativas hacia la otra persona. El respeto y la aceptación son fundamentales para establecer un rapport sólido.
  7. Mostrar empatía: Trata de ponerte en el lugar del otro y entender su perspectiva. La empatía crea una conexión más profunda y muestra que te preocupas por sus sentimientos y experiencias.
  8. Comparte experiencias personales: Cuando sea apropiado, comparte tus propias experiencias e historias. Esto puede ayudar a crear una sensación de cercanía y mostrar que eres auténtico/a.
  9. Sé auténtico/a: El rapport se construye en la autenticidad. Sé tú mismo/a y muestra tu verdadero yo. La honestidad y la transparencia generan confianza y facilitan la conexión.
  10. Haz cumplidos genuinos: Reconoce las cualidades positivas y logros de la otra persona. Los cumplidos sinceros son una forma efectiva de fortalecer el rapport y mejorar la autoestima del otro.

Recuerda que el rapport es una habilidad que se desarrolla con la práctica y la experiencia. Al ser consciente de estas estrategias y practicarlas regularmente, podrás establecer conexiones más sólidas y significativas con las personas que te rodean.

Recuerda sobre todo el punto 6, es muy importante no juzgar, ni criticar, si quieres establecer una buena conexión. Además, si juzgas, te posicionas, con lo que no podrás ver a tu interlocutor desde un punto de vista neutral.

Las prioridades del CEO en el contexto actual

Las prioridades del CEO de una compañía, en el contexto actual de crisis económica, son diferentes a las prioridades de hace algunos años, obviamente estar en un contexto de decrecimiento económico, el cual además es nuevo para la gran mayoría de las empresas y su entorno, hace que el punto de vista, y la necesidad de adaptarse a gran velocidad, hayan evolucionado sobre lo que ocurría hace algunos años.

Desde mi punto de vista, y debido al contexto actual, las prioridades de un CEO son entre otras:

1.- Reestructuración: para adecuarse a la actual situación y garantizar la continuidad de la empresa. Esta posiblemente sea una de las acciones más temidas en estos momentos en cualquier empresa, sin embargo se ha de acometer en caso de necesidad para adecuar la realidad desde el punto de vista de negocio de la empresa, a la realidad financiera de la misma (y por descontado queda decir que esto puede ser en positivo o negativo, no solo hay que saber decrecer, también hay que saber volver a crecer)

2.- Rapidez: en la toma de decisiones, no son momentos para tener dudas, no son momentos para pensarse demasiado las decisiones, no son momentos para los miedos, para bien o para mal el contexto nos obliga a adaptarnos a el a la velocidad de la luz, por poner un ejemplo, hace un tiempo los presupuestos se realizaban de forma anual y se revisaban de forma semestral, en este contexto se realiza de forma mensual y se revisa semanalmente

3.- Atraer y retener nuevos consumidores: si bien es cierto que en este contexto plantearse un crecimiento de la cifra de ingresos de cualquier compañía puede ser complejo, no menos cierto es que las empresas, y las personas que las integran, deben ser capaces de modificar su público objetivo, de forma que sean capaces de atraer y retener nuevos clientes para paliar en la medida de lo posible la perdida de los actuales, o la perdida de cifra de negocio de los mismos

4.- Innovar y crear nuevos productos y servicios: alineado con el punto 3, aquí está una de las claves. Hay que saber adaptarse a las necesidades de los nuevos consumidores y clientes, tanto en el producto, como en el servicio, como en la forma de llegar a los mismos. Los hábitos de consumo han cambiado, y aquellas organizaciones que no se den cuenta de ello, están condenadas a la extinción

5.- Mejorar las eficiencias del negocio: en muchas ocasiones el decremento de ingresos obliga al CEO a realizar reducción de costes, en todos los epígrafes de la cuenta de explotación, sin embargo es posible que el nivel de actividad de la empresa no se vea reducido en la misma proporción que la cifra de negocio, esto obliga a pensar de forma diferente, a romper con los esquemas pasados y por supuesto a mejorar las eficiencias del negocio

6.- Mantener la confianza y credibilidad frente a su equipo: lógicamente al CEO le corresponde tomar ciertas decisiones, las cuales pueden ser complejas y dolorosas, sin embargo, y sobre todo a partir de ahí, el no puede conseguir la continuidad de la empresa solo, necesita a todo su equipo, tanto de responsables como de colaboradores, y es aquí donde tiene una labor clave, una labor de mantener la ilusión, la confianza y la credibilidad frente a los suyos. En este momento, la gestión de personas y de talento, es fundamental para la continuidad de las organizaciones

Por descontado queda decir que hay muchas otras cosas importantes en las que un CEO debe centrarse, sin embargo muchas son consecuencias de las mencionadas en los 6 puntos anteriores.

Un saludo y hasta el próximo post.

Luis.